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7 trucos para reducir el gasto de luz de tu nevera

¿Cómo ahorrar en la factura de la luz?

El gasto de energía eléctrica es uno de los aspectos que más preocupan en cualquier hogar. Hoy en día, es importante conseguir distintas maneras para el ahorro. Podemos lograr reducir el consumo sin afectar el funcionamiento de los electrodomésticos con estos sencillos pero efectivos trucos.

10+1 trucos para reducir el gasto de luz de la nevera

1.  Elige un modelo eficiente

En este sentido, existen modelos con clase energética A, que son los de bajo consumo y a su vez, están los de tipo: A+, A++ y A+++. Esta última es la que menor consumo demanda, ahorrando hasta un 60% en comparación con la clase A.

Aunque es de esperar, el coste de este electrodoméstico es elevado; sin embargo, esta inversión la verás reflejada en un corto plazo en la factura de electricidad. Es decir, que a mayor + en la etiqueta de la nevera, será menor el consumo eléctrico.

2.  Prefiere modelos no frost

Actualmente, en el mercado se consiguen en su mayoría neveras no frost que ofrece la ausencia de hielo; de esta forma, nos evita descongelar el frigorífico con frecuencia y la nevera trabaja sin inconvenientes. Sin embargo, todavía encontramos frigoríficos convencionales que hacen hielo, lo que causa un aumento de hasta del 30% en el consumo de la energía. En tal caso que tengas este tipo de nevera, se recomienda descongelar con frecuencia y evitar que el hielo supere los 3 mm.

3.  Escoge la capacidad que se ajusta a tus necesidades

Es conveniente elegir el tamaño del frigorífico de acuerdo a las necesidades de la familia. Debemos tener muy presente que a mayor tamaño mayor consumo; así, por cada 100 litros de capacidad el consumo aumenta unos 120kW/año, lo que se traduce en altos costes de electricidad.

Cabe destacar que además de este punto, elegir el tamaño correcto según las compras y alimentos que guardes, ayudará al correcto funcionamiento de la temperatura interna de la nevera. No debe estar muy llena, lo que evitaría la correcta circulación del aire frío; y tampoco debe estar vacía para procurar la mejor conservación del frío y evitar variaciones en la temperatura.

Hay que evitar que la nevera esté muy vacía o muy llena

4.  Programa la temperatura adecuada

Programar la temperatura más adecuada para el frigorífico no solo trae beneficios en la disminución del coste de la factura, además esto garantiza la idónea conservación de los alimentos. Por ello, se recomienda colocar la temperatura del frigorífico entre 3ºC y 5ºC y el congelar no menos de -18ºC.

Sabiendo esto, fijar las temperaturas en grados menores a los recomendados sería mayor gasto de energía y muy probable los alimentos no se conservan bien.

5.  Evita introducir alimentos calientes

En ocasiones se guardan dentro de la nevera alimentos cocidos y calientes con el fin de que se enfríen rápidamente o para almacenarlos. Este es un grave error que debes dejar de hacer.

Estos alimentos, con alta o media temperatura, desprenden vapor, lo que genera escarcha, haciendo trabajar de manera incorrecta la nevera.

6.  Evita tener las puertas abiertas

Abrir y cerrar la puerta constantemente hace que se salga el frío y entre aire caliente, lo que hace que la nevera trabaja de más para recuperar la misma temperatura. Si tienes un mayor control sobre la apertura constante de la puerta puedes ahorrar hasta un 20% en la factura de electricidad.

Otro punto importante es verificar que las puertas cierren bien para que no se escape el frío. En caso contrario, es recomendable cambiar la goma de la puerta.

Evitar abrir las puertas demasiado

7.  Descongela los alimentos en su interior

Cuando deseamos descongelar algún alimento, por lo general lo colocamos fuera de la nevera para que se descongele rápidamente. Pero si por el contrario, retiramos del congelador el alimento y lo dejamos en el frigorífico, este proporcionará más frío para ese compartimiento, lo que ayuda a la nevera a bajar la temperatura, ahorrandole este trabajo.

8.  Descongela y retira el hielo periódicamente

Para las neveras que generan hielo y escarcha se deben descongelar periódicamente. Estos son elementos aislantes que evitan el correcto enfriamiento del frigorífico. Además, genera hasta un 30% de gasto de energía.

9.  Mantén limpia la rejilla trasera

Esta parte del frigorífico también es necesario limpiar al menos 1 vez al mes. Ya que ahí se acumula polvo y suciedad que evita el buen funcionamiento de este electrodoméstico. Puedes limpiar con un plumero o aspiradora de forma suave y con cuidado entre sus conductos.

10. Colócala lejos de fuentes de calor

Es muy importante este aspecto. Debemos elegir el mejor lugar para ella. Alejala de ventanas para que el calor del sol no la afecte y de cualquier fuente de calor, como cocina, estufas, hornos, etc. Además, es muy importante separar la parte trasera, dejando un espacio entre 10 cm y 15 cm de la pared, para que el motor y sus tubos puedan estar ventilados. Esto te ahorrará hasta un 15% de consumo.

Comprueba que la puerta cierra correctamente

Para comprobar que la puerta cierra de forma adecuada puedes colocar dentro de la nevera, en la noche una una lámpara encendida y al cerrar la puerta comprueba si en ninguna parte se nota la luz desde afuera del refrigerador. Si los sellos están destruidos, más calor entra en el interior del refrigerador.

Otra manera es que trates de atenazar, cerrando la puerta, un trocito de papel en diferentes puntos del umbral. Si el papel se cae con la puerta cerrada, es que tienes un problema de adherencia o el caucho está en malas condiciones. Debes cambiar las bandas elásticas y de esta forma ahorrarás dinero a partir del primer mes.

Es imprescindible evitar las puertas abiertas de los frigorificos

Recuerda también mantener siempre limpias estas bandas, con tan solo un paño húmedo y luego secar bien, para eliminar grasas y polvo.